Básicamente son: zona, precio por metro cuadrado de superficie cubierta y libre, estado general del inmueble, antigüedad, entorno, orientación, cercanía de medios de transporte, seguridad, facilidad de acceso a autopistas, valor de reposición y otros. Pero no basta con esta evaluación. También debe conocerse el precio promedio de las propiedades en venta/alquiler en esa zona y con las mismas características, cantidad de ofertas y operaciones realizadas y precios finales de venta/locación de las mismas.
Y se deberá hacer conocer al propietario cuál puede ser el valor de locación del inmueble, para calcular la renta que lograría a través del tiempo.
Si la tasación es menor al valor real, el propietario perderá dinero y no podrá reponer su propiedad. Y si la alquila, percibirá menos renta de lo que correspondería de acuerdo a su valor real de mercado.
Si la tasación es mayor, el propietario perderá tiempo en la venta de su propiedad, ya que el mercado no convalidará ese precio y no logrará vender. Y si desea alquilarla, y pretende un precio de locación más alto, perderá meses de renta por estar fuera de mercado.
El conocimiento del valor de mercado de una propiedad es requisito indispensable para realizar una tasación justa, ya que lo que el mercado paga es finalmente el precio final de cualquier bien, mueble o inmueble.
Llevar a cabo una transacción inmobiliaria no es comprar un electrodoméstico o una golosina.
Por eso el asesoramiento de un perito tasador es fundamental para tomar la decisión correcta. |